August 21, 2020

Bancos centrales quieren emitir su propia criptomoneda

Evidentemente, en las últimas décadas, las nuevas tecnologías lo han cambiado todo por completo, y cada vez ocurre más rápido. Cada vez más usuarios pagan de diversas formas, y en muchos países, el uso de efectivo está disminuyendo, lo que facilita el uso de métodos de pago digitales, como tarjetas o pagos móviles.

Esto hace que los bancos centrales, entidades responsables de emitir la moneda y los billetes de un país, consideren si deben adaptarse a las nuevas necesidades de sus ciudadanos y comenzar a emitir su propia moneda digital. Esta decisión hay que tomarla conscientemente, porque todo tiene sus ventajas e inconvenientes.

Podríamos preguntarnos: ¿Qué impacto tendrá que un banco central decida lanzar su propia criptomoneda?

Hay defensores y detractores de que los bancos centrales emitan sus propias monedas digitales

El Banco de Inglaterra, el Banco Popular de China o el Banco de Suecia han abierto la puerta a la creación de monedas digitales públicas.

Como en todos los asuntos internacionales, hay defensores y detractores de que los bancos centrales emitan sus propias monedas digitales, algunas personas creen que esto puede mejorar el funcionamiento del sistema de pagos como la gestión de la política monetaria, mientras que otros creen que estos beneficios no pueden compensarse con los altos riesgos tecnológicos y de estabilidad financiera.

El Banco de España afirmó que las ventajas y desventajas dependerán en gran medida de la modalidad elegida para la emisión de monedas digitales públicas, es decir, si se respeta el anonimato y si este tipo de moneda vaya a ser remunerada.

Las ventajas y desventajas de emitir monedas digitales para los bancos centrales

Reducción de la demanda de efectivo: El pago con tarjeta o teléfono móvil se ha convertido en una rutina diaria y la demanda de dinero efectivo se reduce cada vez más, por lo que en este tema puede tener un impacto positivo. Sin embargo, también puede tener un efecto negativo porque puede producirse señoreaje, es decir, el beneficio que obtiene el banco central de la emisión de billetes se traslada al Tesoro, y si se reduce por la falta de emisión de monedas y billetes, esto puede conllevar un aumento de impuestos o una disminución del gasto público.

Posible mejora en ciertos aspectos del funcionamiento del sistema de pago: la introducción de la moneda digital puede generar una mayor productividad, aunque no está claro si estas mejoras provienen de la introducción de la moneda digital pública, más que de la extensión y mejora de la moneda digital privada actual.

Posibles mejoras en la gestión de la política monetaria: Si es remunerada la moneda digital pública, su tipo de interés se convertirá en una herramienta clave para la implementación de la política monetaria porque afectará directamente (a través del pago de fondos) las decisiones de ahorro e inversión de los hogares y empresas. Depósito en el banco central e indirectamente (estableciendo un límite inferior del pago del depósito bancario). Esto permitirá la transmisión de la política monetaria a las entidades bancarias lo cual puede ser bastante beneficioso en tiempos de crisis financieras.

En el caso de una economía de monedas digitales públicas, el tipo de interés sería el que marcase el límite inferior de los tipos de interés. Esto rompe la asimetría actual en la gestión de la política monetaria en torno a tipos de interés cero. Sería necesario permitir una mayor reducción de las tasas de interés nominales en caso de estimarse oportuno.

Permitiría combatir el fraude fiscal, el blanqueo de capitales y mejorar la inclusión financiera: si las monedas digitales no permanecen en el anonimato, pueden desempeñar un papel importante en la lucha contra el fraude cuando el banco central tenga un registro de todas las transacciones (si no es anónimo, significará la pérdida de privacidad personal y requiere que el banco central invierta en infraestructura para monitorear cada transacción en todo momento).

Para combatir el fraude fiscal requerirá la eliminación completa del dinero en efectivo para evitar su uso posterior para actividades ilegales. Sin embargo, reemplazar monedas y billetes con monedas digitales no anónimas no significaría el fin de tales actividades delictivas. Estas actividades seguirán teniendo activos para su propósito, como divisas de otros países, oro, etc.

¿Se utilizará la moneda digital de los bancos centrales para desbancar Bitcoin?

Otra de las razones por las que las entidades públicas quieren emitir monedas digitales es por la fuerza que están tomando criptomonedas como Bitcoin, Ethereum o Litecoin.

Temen que las criptomonedas acaben ganando aceptación y desplacen el dinero de curso legal de los países. Por lo tanto, se cree que el banco central debería tomar medidas emitiendo moneda digital para evitar perder el control de la gestión de la política monetaria sobre la economía real, lo que podría desestabilizar los precios.

El Banco de España cree que este motivo aún es de poco peso, dado que el valor de mercado de las criptomonedas no es representativo y sus métodos de intercambio aún son limitados.

Pero por ahora, debemos recordar que a menudo hay fluctuaciones, lo que las hace poco atractivas como unidad de cuenta o depósito de valor. Pero lo cierto es que esto cambiará con el tiempo.

¿Cuáles son los posibles problemas que enfrentarán los bancos?

La consecuencia de la introducción de la moneda digital es que, si se elige un camino de no remuneración, la remuneración de las reservas de las entidades financieras comerciales en el banco central seguirá constituyendo el suelo de los tipos de interés de corto plazo en el mercado de interbancario, variable fundamentalmente en la gestión de las decisiones de política monetaria.

Si se opta por la remuneración de las monedas digitales públicas. Esto afectará la rentabilidad de la industria bancaria y puede alentar a los depositantes a retirar fondos, lo que provocará incidentes de pánico en la industria bancaria, lo que hará que estos incidentes sean más probables e intensificados.

En este caso, las entidades bancarias se verán obligadas a incrementar la remuneración de los depósitos a un nivel superior a la tasa de interés, lo que reducirá el margen de beneficio a medio plazo, lo que puede conllevar una reducción de la oferta de crédito y un aumento de valor, y por supuesto una disminución de la capacidad de intermediación del sistema bancario del país.